La precampaña del 29-N no ha esperado a los carteles. Mientras Correos y las juntas se preparan para una cita anticipada, los bloques ya pelean el marco: el PSOE vende «derechos», el PP vende «oferta y fin de ciclo», Vox cobra peaje por escrito y la izquierda a la izquierda del PSOE aún monta el escenario. El dato frío es que los programas definitivos no están todos sobre la mesa; el dato caliente es que la vivienda ya es el campo de batalla y no un anexo de página 40.
Qué ha marcado las últimas horas (lectura progresista). El adelanto nació de una derrota parlamentaria de vivienda y de un Gobierno que prefiere urnas a otra prórroga vacía. Eso obliga a la izquierda a no regalar el relato del «caos»: el caos era un Congreso que prefería tumbar alquileres a negociar. La precampaña útil, desde esta mesa, no es mitin abstracto contra «la derecha»: es traducir parque público, SMI y jornada a recibos de fin de mes. Y exigir a Sumar/Frente Amplio y a Podemos que dejen de ser procesos internos y pasen a ser oferta legible antes de que el miedo al PP+Vox lo decida todo.
Opinión del día. Si la izquierda llega a noviembre discutiendo siglas mientras la derecha discute coalición, el 29-N estará sentenciado en octubre. La precampaña se gana publicando cifras y calendarios, no adjetivos.
